Aunque aún queda mucho, con la Cuaresma y la Semana Santa intactas en el calendario, hoy quiero hablar de la feria. Y es que esta semana convocamos a una reunión a las agrupaciones de casetas para empezar a preparar la edición de 2012. Esta cita basta por sí sola para desmentir los rumores interesados que apuntaban a que este año se suspenderían las fiestas locales. No es la primera vez que circula este bulo, alimentado por los intoxicadores habituales de la opinión pública. Estoy seguro de que tampoco será la última ocasión.
La Comisión de Festejos, tras analizar la situación, ha decidido seguir adelante con la feria. Y lo hace por varias razones, entre ellas las de índole económica. La crisis como excusa para los partidarios de la suspensión, vale también como argumento para quienes somos partidarios de celebrarla. Muchos trabajadores viven de las ferias que tienen lugar a lo largo y ancho de nuestra geografía; restauradores, artistas, atracciones, vendedores, montadores... Si todos los municipios españoles suspendieran sus fiestas, el desempleo se cebaría aún más en este sector.
También en Gerena la feria supone una fuente de ingresos para algunas empresas y autónomos, fundamentalmente en el gremio de la electricidad, distribución de bebidas, músicos locales, etc, y también para parados de larga duración, que tienen la posibilidad de trabajar intensamente durante unos días y reunir un dinero que escasea en sus casas.
Todo lo anterior no contradice una máxima que, a estas alturas, todos tenemos asimilada: la continuidad de la feria deberá ser, necesariamente, sobria. Si ya el año pasado aprobamos una reducción del 20% en el presupuesto, el ahorro en esta edición tendrá que ser aún mayor, porque lejos de mejorar, la situación económica se ha agravado. Por ello, haremos un esfuerzo de contención y suprimiremos todo aquello que sea prescindible, con el objetivo primordial de sacar adelante esta celebración tan arraigada en el sentimiento de los vecinos y vecinas de nuestro pueblo. Será una feria austera, pero feria.
En medio de tantas malas noticias, no está mal que los gereneros y gereneras podamos disfrutar un poco y, aunque sea con poco, en compañía de la familia y los amigos de nuestra entrañable feria.

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