La conciliación de la vida familiar y laboral es un concepto cada vez más extendido en la sociedad contemporánea. Muchas empresas están incorporando este derecho a su modelo de funcionamiento, permitiendo reducir la jornada de trabajo o una mayor flexibilidad en la entrada y salida, primando el rendimiento sobre el cumplimiento de un horario rígido. Este avance es positivo, pero aún queda un largo camino por recorrer para que los trabajadores puedan estar más tiempo con sus hijos y ocuparse de los asuntos familiares sin demasiadas dificultades.
Por otro lado, las administraciones públicas no sólo deben promover los cambios legislativos necesarios para conseguir esa flexibilidad, sino que pueden contribuir con medidas concretas a una mejor atención a los pequeños, y en paralelo facilitar a los padres el desempeño de sus obligaciones profesionales. Son instrumentos que incentivan la incorporación de la pareja al mercado de trabajo, al garantizar el cuidado de los hijos durante gran parte del horario laboral.
Pondré dos ejemplos de nuestra realidad más cercana, Gerena, que en mi opinión constituyen dos buenas prácticas impulsadas por el Gobierno local, y que forman parte de nuestro sistema de bienestar social. Además del comedor, supone un acierto mantener abierta la guardería pública durante el mes de julio. Aplazar el cierre hasta bien entrado el verano resuelve un serio problema a muchas familias de nuestro pueblo, ya que el periodo vacacional escolar es más prolongado que el de los trabajadores.
Del mismo modo, otra iniciativa municipal ahonda en esta prestación de servicios a la comunidad: la puesta en marcha de las escuelas y olimpiadas de verano ofrece una respuesta eficaz a la imposibilidad de muchos padres de atender a sus hijos al acabar el curso escolar. Unos 200 niños se han inscrito este año. Durante toda la mañana están atendidos por un nutrido grupo de monitores de los Servicios Sociales, el Área de Deportes y la cooperativa Aquasport, que colabora en esta edición. Realizan actividades deportivas, juegos, talleres... que estimulan el conocimiento y fomentan valores como la convivencia o los hábitos de vida saludables.
Proyectos como las escuelas de verano aportan un plus a las políticas de conciliación de la vida familiar y laboral, al igual que el plan de apertura de centros impulsado por la Junta de Andalucía, que ofrece actividades en los colegios más allá del horario lectivo y del servicio de comedor. Son avances sociales que ha conseguido la política, la que se ocupa del ciudadano, la verdadera política con mayúsculas, que con estas medidas intenta beneficiar al núcleo central de la sociedad, la familia.
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