jueves, 16 de junio de 2011

La razón y las formas




Soy un asiduo al cine. Ver una película en la pantalla grande con un cartón de palomitas es uno de mis placeres favoritos. Mantengo la costumbre de acudir varias veces al mes, porque no quiero dejar pasar determinados títulos de la cartelera. No es lo mismo, ni de lejos, verlas en casa cuando salen en DVD.



La última película que he visto es "En un mundo mejor", de la directora danesa Susanne Bier, premiada con el Oscar a la mejor producción extranjera. Más allá de los aspectos técnicos e interpretativos, la cinta es un buen ejemplo de cine pedagógico, que no se conforma con entretener y emocionar al espectador, sino que pretende despertar nuestra conciencia para reflexionar sobre la realidad. En este caso el tema es la sinrazón de la violencia.



"En un mundo mejor" cuenta la historia de un médico danés que trabaja en un campo de refugiados en un lugar no identificado de África. En paralelo, en su país de origen su hijo sufre acoso escolar y sólo reacciona ante los abusos cuando entabla amistad con un chico huérfano que usa la violencia para hacerse respetar. La película narra la lucha del doctor por convencer a los pequeños de que la respuesta pacífica no es sinónimo de cobardía, y les anima a encarar los conflictos sin recurrir a la fuerza. El protagonista, sin embargo, sufrirá también sus propias contradicciones morales y comprobará lo complicado que es a veces contener el instinto natural en situaciones extremas.



La película es un canto a favor de afrontar de cara las injusticias, pero sin perder de vista el respeto, la tolerancia y la resistencia pacífica. Al hilo de los acontecimientos de los últimos días, esta obra cinematográfica viene a recordarnos que cuando se pierden las formas se pierde la razón. Asistimos con preocupación a la intoxicación de un movimiento social que persigue objetivos justos, necesarios y difícilmente rebatibles.



El sistema tiene mecanismos para reformarse y perfeccionarse. Ese gran caudal de compromiso cívico y de ilusión que han conseguido generar los indignados debe desprenderse de quienes tratan de tomar la calle empleando la fuerza. La esperanza que ha levantado el 15-M para la regeneración de nuestra sociedad no puede frustrarse por la indiferencia de los representantes políticos, pero tampoco por la deriva violenta de quienes tratan de arrebatarles su legitimidad democrática.

4 comentarios:

Carlos dijo...

Hola Álvaro,

Pues en este caso estoy bastante de acuerdo contigo. La exclusión de los violentos es de vital importancia para la supervivencia del 15M, este movimiento ciudadano o será pacífico o no será. Ahora bien, al tiempo que se denuncia la deriva violenta del movimiento - que en parte ha ocurrido -. Hay que denunciar la intoxicación también de los medios corporativos muy interesados en enviar un mensaje de descrédito a la opinión pública. Hay que denunciar la violencia económica, que como la radiación no se ve pero que es letal - un dato: en los países que han sido intervenidos por el FMI como Argentina o Grecia la esperanza de vida ha descendido en 5 años -. Y hay que denunciar la sordera de la política tradicional, incapaz de asimilar el mensaje del 15M para intentar construir una sociedad más justa y que sigue aplicando las cueles e injustas medidas dictadas por la ortodoxia liberal - mientras el parlamento catalán, con los indinados perdiendo las formas a la puerta, rebajaba su presupuesto social un 10% los banqueros de Europa subían su sueldo un 36% -.

Álvaro lo que está pasando en países como España o Grecia se llama conflicto de clases, ¿Hasta dónde más podrá aguantar la gente, hasta dónde más podremos evitar la violencia, si las condiciones de vida siguen empeorando? Hay que condenar firmemente la violencia física, pero sin olvidar jamás condenar la violencia económica que la origina.

Un saludo.

ALVARO ARIAS dijo...

Hola Carlos.

Es cierto; desde que comenzaron las movilizaciones hay determinados medios que intentan desacreditarla. Son aquellos que sirven a los intereses de quienes quieren que nada cambie. No hace falta citarlos, porque todos sabemos sus nombres.

Es lógico y necesario que haya una contestación social al empeoramiento de las condiciones de vida, pero de ninguna manera se puede justificar el empleo de la violencia porque se desataría el caos. En una democracia el monopolio de la violencia lo tiene el Estado.

Saludos.

Ernesto dijo...

Es curioso ver cómo se está tratando este movimiento por parte de la clase política española.

Antes de las elecciones la primera fase fue conocida como "ignorancia"

Pasaban cosas en la calle, que no merecían la atención de los políticos ni de sus medios.

Segunda fase. "Apropiación del movimiento"

Viendo que la protesta ciudadana cogía fuerza, ahí se presentaron todos y cada uno de los "representantes" del pueblo a mostrarse respetuosos y conciliadores diciendo que se identificaban con ellos.

No sé si es cinismo, ignorancia o "caradurismo" el identificarse con un movimiento que les critica directamente. La clase política...

Luego llegaron las elecciones y es aquí donde comienzan los leves pero constantes intentos de desprestigio.

"Perroflautas, violentos, antisistemas" son los más dulces calificativos con los que se han denominado a las personas de este movimiento.

Hablamos de violencia, cuando el primer desalojo de Sol fue perpretado por la unión (qué curioso) de PP-PSOE. Policía local de Madrid junto a policía nacional. Rubalcaba (PSOE) mandó a sus perros contra gente que estaban acampando pacíficamente. Por lo que la calificación de violentos a los manifestantes de Barcelona por parte de los políticos se me antoja cuanto menos, curiosa.

Este movimiento está en sus inicios, ya los medios y políticos están con su tarea de intentar dividirlo para crear confusión, rechazo e intentar que no llegue a ningún sitio.

En la democracia 1.0 era posible, en esta era ya nadie se cree lo que dicen los políticos y la gente está aprendiendo a pensar más allá de lo que diga "El Mundo" o el grupo PRISA.

Como dice uno de las consignas: el movimiento está pasando, es inevitable, y será con o sin vosotros.

Nos vemos en la Plaza de España mañana a las 19:00.

ALVARO ARIAS dijo...

Hola Ernesto.

Ciertamente resulta incomprensible que más de un mes depués no se haya producido una reunión de los partidos políticos con los representantes que quiera designar el movimiento del 15M, al objeto de escuchar sus propuestas y trasladarlas a las instituciones para su debate. La fuerza que han demostrado los colectivos convocantes el pasado fin de semana debería hacer cambiar de opinión a quienes creen que esto es flor de un día.

Saludos.