
La noche de anoche, que fue de triste y obligada vigilia, acudí a la radio para combatir el asalto de Morfeo. Elegí Radio Nacional de España, una de las pocas cadenas que pueden escucharse todavía. Ponían a esas horas intempestivas un programa que no conocía llamado Afectos. Curioso nombre para un espacio radiofónico, que puede inducir -y de hecho así fue, al menos conmigo- a error. Enseguida pensé que se trataba de uno de esos consultorios sentimentales, tipo Hablar por hablar, que pueblan las ondas de madrugada.
Pero no. Desde el principio me enganchó esta propuesta de análisis sereno y plural de temas que también preocupan a la gente de a pie, más allá del manido e interesado debate anti-gubernamental nuestro de todos los días. El asunto de ayer era la soledad. Allá que se tiraron los contertulios, invitados y oyentes una hora hablando sobre la soledad. A veces cuesta creer que un tema dé para tanto. Pero da.
Aunque se expresaron muchas reflexiones tópicas, como aquello de que la soledad es buena sólo si es elegida, hubo contribuciones muy interesantes al coloquio. Resulta que el número de personas que viven solas en nuestro país ha pasado de un millón a dos millones y medio en apenas diez años. No crean que este espectacular aumento se debe a la moda de divorciarse a la primera de cambio y retornar a la vida de soltero con piso en exclusiva, que los alquileres están por las nubes y el salario llega para lo justo. Gran parte de estos solitarios de nuevo cuño son ancianos que han enviudado, y que prefieren seguir viviendo en casa antes de ingresar en una residencia geriátrica.
La permanencia de los mayores en su hogar después de perder a su pareja es posible, en primer lugar, con la implicación de los familiares, que ahora pueden optar a una prestación económica a través de la Ley de Dependencia, pero también con la implantación en los pueblos y ciudades de los servicios sociales comunitarios, que incluyen la ayuda domiciliaria. Una muestra del sustancial avance que nuestro país ha experimentado en el llamado Estado del Bienestar, que algunos dan por liquidado, obviando el progreso social conseguido en los últimos años.
Anoche, escuchando hablar de las personas mayores que viven solas con su soledad porque sus hijos no tienen tiempo para ellos, me sentí solidario y cercano en los Afectos con quienes nos han dado tanto. Y la tentación de caer en los brazos de Morfeo se disipó por completo, cabilando sobre la mala calaña de aquel que abandona a sus viejos. Así que corran a abrazar a sus padres y madres, abuelos y abuelas, que nos acunaron en nuestra niñez y acunaron a nuestros hijos. Pasen tiempo con ellos y aprovechen su sabia y cálida compañía, antes de que con su definitiva marcha toque a nuestra puerta la que llaman soledad.
6 comentarios:
Todo mi afecto en la travesía de vuestro dolor. Un fuerte abrazo
Estimado Álvaro.
Te escribo esta nota como muestra de mi pesar y con el mayor de los sentimientos hacía ti y tu familia por la pérdida tan irreparable.
Mis más sentidas condolencias. Y son sentidas de verdad porque en la distancia del tiempo uno siempre recuerda que ha visto nacer y crecer a esa persona.
Por favor, extiende este pesar al resto de tu familia, padres, hermana y hermanos, tu abuela y al resto de las familias Arias y Nogales, con los que en muchos casos me une un gran conocimiento y reconocimiento.
Un fuerte abrazo
Mi más sinceras condolencias para ti y los tuyos.
Un abrazo.
JAPE
Gracias por vuestras palabras de aliento. Un abrazo.
Hace unas semanas por hartazgo y también por soberbia con la vida política de Gerena, me propuse no volver a hablar de política en blog locales... Algo absolutamente insignificante en estos momentos que atraviesas.
Álvaro en estos momentos no importa ninguna diferencia con respeto a tema alguno. El dolor de una persona, de unas familias, está por encima de cualquier otra cosa.
Mis más sinceras condolencia y el mayor de mis respetos hacia vuestro duelo.
Un abrazo de todo corazón y te pido perdón si alguna vez te has sentido ofendido por alguna cosa que haya escrito.
Gracias Carlos. Un abrazo.
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