
¡Menuda la que tienen liada los medios de comunicación con la ley antitabaco! Vuelvo a constatar con estupor el creciente distanciamiento de la prensa respecto de la realidad. La información responde cada vez menos a los criterios de objetividad y rigor, y entregada a intereses ajenos al periodismo sucumbe al amarillismo, la exageración y a la peligrosa costumbre de hacer categoría de la anécdota. Porque aunque los casos de insumisión a la norma aprobada por las Cortes son mínimos, parece que existiera una especie de revolución que tiene sublevado al país. La realidad es bien distinta.
Frente a quienes auguraban conflicto, los ciudadanos han demostrado un gran sentido de la responsabilidad y desde el primer momento han acatado con naturalidad la prohibición de fumar en todos los espacios públicos cerrados. Quien quiere fumar sale del local y vuelve con sus amigos al apagar el cigarrillo. Y no pasa nada.
Lo he comprobado en la recta final de las pasadas fiestas navideñas, tanto en Sevilla como en Gerena. Los bares y restaurantes de nuestro pueblo no han disminuido su clientela, al menos en apariencia. Habrá que esperar un tiempo para hacer un balance fiable, pero intuyo que esa fuga del público no puede producirse por la sencilla razón de que no hay competencia entre establecimientos para fumadores y para no fumadores.
Siendo fumador, soy un firme partidario de esta ley, homologable a la de la mayoría de los países europeos. Hace tiempo que debió aprobarse esta norma que protege a quienes no fuman, porque lo razonable es que nuestro humo no perjudique a los demás, especialmente a los niños. No tenemos derecho a dañar la salud de quienes nos rodean.
Da gusto ahora llegar a casa sin el olor del tabaco impregnado en la ropa. Y pasar una tarde tomando copas sin que se irriten los ojos porque el aire es irrespirable. Pese al empeño de algunos de presentar esta ley como persecutoria y anti democrática, lo cierto es que esta nueva forma de compartir el espacio público, que implica un cambio de hábitos sociales, se ha aceptado con normalidad, sin excesivo ruido ni grandes cabreos. En el fondo sabemos que todos hemos ganado.
4 comentarios:
Álvaro, una pregunta, porque hay cosas que uno no acaba de ver claro. Afirmas que la ley es positiva y que el humo enferma, hasta aquí de acuerdo. Pero, yo te he visto fumar a ti en bares, igual que he fumado yo, por supuesto. Si pensabas así ¿Por qué necesitabas una ley para dejar de fumar en los bares?
Hola Carlos.
Muy buena pregunta. La respuesta es una mezcla explosiva de dependencia, vicio y legalidad.
Saludos.
Dependemos demasiado de las leyes...
En general toda prohibición es un fracaso de la educación.
Un saludo y feliz año.
Esta es una ley muy...saludable. La acato con gusto.
Feliz año.
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